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El hombre que tardó 173 años en volver a casa (1832-2005)

En 1832 el japonés Yamamoto Otokichi tenía tan solo 14 años y no podía ni imaginar que el corto viaje de rutina en el que se iba a embarcar, transportando arroz y porcelana a Tokio, se convertiría en un épico viaje alrededor del mundo tratando de volver a casa.

Cabo Flattery, donde llegó en 1833 Otokichi, 13 meses después  de ser varado a la deriva por una tormenta en Japón

El barco mercante en el que viajaba fue alcanzado por una tormenta y arrastrado a la deriva por el Océano Pacífico durante 13 meses. Durante ese tiempo, los 14 marineros se alimentaron a duras penas con el arroz que transportaban, agua de lluvia y desalinizada y, ocasionalmente, con algún pescado.

En el invierno de 1833, cuando su barco llegó a la orilla cerca de Cabo Flattery (EEUU), sólo tres de los catorce marineros habían sobrevivido. La mayoría de la tripulación había muerto de escorbuto.

Por Guillermo

Otokichi y sus compañeros se encontraron de inmediato con un grupo de indios Makah, cazadores de focas, que saquearon los restos del barco y esclavizaron a los tres desdichados marineros.

La noticia de que los Makah habían tomado a tres “chinos” como esclavos llegó a oídos de John McLoughlin, jefe de la Hudson Bay Company en Fort Vancouver.

En junio de 1834, un barco de rescate fue enviado por McLoughlin para tratar de comprar la libertad de los tres hombres, que se consiguió a cambio de una cuantas mantas de algodón de colores. 

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Publicado por en febrero 16, 2012 en guillermo, personajes, viajes

 

Minificha 80: Los cerdos chillones, un arma de guerra muy efectiva

Decía Plinio el Viejo en su obra “Historia Natural”, Libro VIII, capítulo 9, que “los chillidos del cerdo aterrorizan a los elefantes (…) que en estado de pánico invariablemente vuelven atrás, y se convierten en no menos formidables para la destrucción de su propio lado, más que de sus oponentes


Por Guillermo

Claudio Elianotambién escribe en “Sobre las característicasde los animales, que el elefante se aterroriza por el chillidode un cerdo, y cuenta que los romanos, enla batalla de Benevento (275 a.C) pusieron en fuga a los elefantes de Pirroenviando contra ellos una piara de cerdos chillones.
Procopio, en su “Historiade las guerras” relata que en el siglo VI d.C, durante el asedio de Edesa,un elefante de guerra se acercó a lamuralla de la ciudad sitiada, y losdefensores descolgaron sobre él un cerdo, que comenzó a chillar en la cara delpobre elefante, que entró en pánico y huyó despavorido.
Pero sin duda, uno de los hitosde guerra más remarcable del calendario porcino sucedió cuando Antígono IIGónatas empleó elefantes para forzar las defensas de la ciudad de Megaradurante la Guerra de Cremónides (267 a.C – 261 a.C).
Cuando los megarenses vieron acercarse a los elefantes,untaron pez líquida a unos cerdos y, tras prenderles fuego, los dejaron salir.Los animales, histéricos, se precipitaron hacia los elefantes que, asustadospor los chillidos de los cerdos en llamas, se aterrorizaron y rompieron suformación, al mismo tiempo que mataban a un gran número de sus propiossoldados.
A partir de ese momento, Antígonoordenó que se criaran a los elefantes con cerdos para que se acostumbraran averlos y no se asustaran de su presencia… ni de sus chillidos.
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Fuentes y más información:TheElephant in Rome, Artilleríay Poliorcética en el mundo grecorromano de Rubén Sáez Abad, HistoriaNatural de Plinio el Viejo,

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Minificha 79: El ingenio del hombre que desbancó el Casino de Montecarlo (1875)

En 1873, el británico Joseph Hobson Jagger, conocido como el primer hombre que “hizo saltar la banca” del Casino de Montecarlo, era ingeniero mecánico en una fábrica textil de Halifax, Yorkshire.

Sus conocimientos sobre tuercas, tornillos y el desgaste que se producía en las ruedas de hilar lana de su fábrica (asimilándolas a las ruletas de los casinos) le hicieron reflexionar con ingenio: ¿las ruletas de los casinos estarán perfectamente equilibradas?  ¿o también se desgastan?… Si es así, ¿ese desgaste puede producir que algunos números tengan más probabilidad de salir que los demás?

Mesas de ruletas. Casino de Montecarlo


Por Guillermo

Con esa idea en la cabeza, Jagger se puso manos a la obra y contrató a seis ayudantes para que apuntaran los resultados de las seis ruedas de ruleta del Casino de Montecarlo, durante las 12 horas al día en que el Casino estaba abierto.

Pasó los siguientes seis días estudiando detenidamente los números, hasta que encontró lo que buscaba: en cinco de las seis ruletas los resultados parecían ciertamente fruto del azar, pero en una de ellas, los números 7, 8, 9, 17, 18, 19, 22, 28 y 29 aparecían con una frecuencia muy superior a lo que la probabilidad natural indicaba.

El 7 de julio 1875 fue el día escogido por Jagger para poner en práctica su teoría. Rápidamente ganó una considerable cantidad de dinero, 70.000 $. Al cuarto día sus ganancias ascendían ya a 300.000 $.

La dirección del Casino comenzó a pensar que aquello era algo más que una racha de buena suerte de cuatro días, así que reorganizó las ruletas, cambiándolas de sitio.

Al quinto día Jagger acudió a su sitio de siempre, pero comenzó a perder. Tras unas horas de confusión, Jagger se percató del cambio de sitio de las ruletas porque la ruleta sobre la que apostaba no tenía el pequeño rasguño con el que días antes había marcado la máquina defectuosa por el desgaste.

Jagger buscó la pequeña marca y localizó de nuevo su ruleta. Jugó y volvió a ganar. El Casino cambiaba de nuevo las ruleta de sitio, y así varias veces, pero cada vez que lo hacía, Jagger la encontraba y ganaba un buen dinero, aumentando sus ganancias totales hasta 450.000 $, cantidad astronómica para 1875.

El Casino tomó nuevas precauciones y durante los siguientes dos días Jagger perdió en sus apuestas.

Jagger decidió que era el momento de retirarse, tomó sus ganancias restantes, 325.000 $ de aquella época, y se fue de Montecarlo para no volver nunca más.

Pagó a sus ayudantes y regresó a Yorkshire, dejando su trabajo en la fábrica e invirtiendo el dinero ganado.

En 1892 falleció Joseph Jagger, el primer hombre que desbancó el Casino de Montecarlo gracias a la inspiración que encontró en una rueda de hilar lana.

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Fuentes y más información: En “Evolución matemática de los juegos de azar durante el siglo XIX”, 2 y 3
Archivado en la sección: MiniFichas

 

Minificha 78: T-O-R-T-U-R-A (Vietnam, 1966)

El 18 de julio de 1965, Jeremiah Andrew Denton Jr., oficial norteamericano al mando del escuadrón de ataque 75, a bordo del portaaviones USS Independence, participaba en una misión de bombardeo sobre la ciudad norvietnamita de Thanh Hoa. Su avión fue derribado y tanto él como su copiloto, Bill Tschudy, fueron capturados.

Fueron llevados a varios campos como prisioneros de guerra en los alrededores de Hanoi, sufriendo malos tratos y confinamiento en solitario.

En 1966, se le obligó a participar en una entrevista de la televisión norvietnamita.

Fue entonces cuando Denton ingeniosamente se las arregló para avisar a los servicios de inteligencia norteamericana de que tanto él como su compañero estaban siendo sometidos a tortura y malos tratos.


Por Guillermo

Así, mientras contestaba a las preguntas de su entrevistador, Denton, simulando sensibilidad a la iluminación, parpadeó en Código Morse, y en repetidas ocasiones la palabra “ T-O-R–T–U–R–A” (en ingles “Torture”)

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Aparato para obtener confesiones criminales (1927)

Me he quedado con los ojos como platos. Sí, una vez más, la realidad supera a la ficción. La autora de esta patente proponía, a través de su máquina, crear en el interrogado un calculado estado de ánimo para conseguir, si es culpable, una confesión.
¿Y cómo pretendía crear en el sospechoso ese “calculado estado de ánimo”?
Según ella fácil: creando efectos e ilusiones “sobrenaturales” que lo impresionaran.
Para ello se coloca al pobre sospechoso en la zona oscura de la izquierda y… ¡comienza el espectáculo!


Por Guillermo

Primero una serie de difusas y “fantasmales” luces comienzan a iluminar la habitación… (“el propósito es dar la apariencia de una aparición, o de un cuerpo astral”)
Las luces poco a poco van dejando ver el contorno de un esqueleto humano que aparece frente a él (y que estaba detrás de una cortinilla)

Los ojos del esqueleto son rojos y brillantes, y “laluz crea en el esqueleto un velo diáfano, también llamado aura” …
Diversos efectos y sonidos “fantasmales” se puedenoír en la habitación…
El “interrogador sobrenatural” ya está preparado.
Nuestro sospechoso, para entonces, ya debería estar“cagadito” de miedo, si no le ha dado antes un pasmo  🙂
Con el ambiente tan caldeado, el esqueleto comienza ahacer preguntas (a través de un megáfono en su boca manejado por el policíade la otra habitación), y las reacciones y declaraciones del sospechoso songrabadas por una cámara y un micrófono situados en el cráneo del esqueleto.
Y ya está. Nuestro sospechoso, antes de ser recogido poruna ambulancia, ha confesado todo, incluso que élfue el toro que mató a Manolete 20 años antes de que éste muriera.
Gracias al genial aparato.
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Fuentesy más información: Podéis encontrar más información en freepatentsonline.com(PDF)

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Publicado por en diciembre 29, 2011 en curiosidades, guillermo

 

Cuando las zanahorias “ayudaron” a ganar la II Guerra Mundial (1941)

Durante la Segunda Guerra Mundial, el piloto británico John Cunningham se hizo famoso por su especial habilidad durante las batallas aéreas nocturnas. Acreditó 20 derribos de aviones alemanes. De ellos, nada menos que 19 de noche.

Bombarderos alemanes cruzando el canal de la Mancha hacia Inglaterra
Bristol Beaufighter, caza pesado bimotor del capitán John Cunningham

Desde septiembre de 1940 hasta mayo de 1941 la Luftwaffe estaba llevando a cabo un intenso y continuo bombardeo de diversas ciudades del Reino Unido, fundamentalmente Londres, que se denominó “Blitz.
Grupos de pilotos de la Fuerza Aérea británica (RAF) operaban durante el día, tratando de derribar los bombarderos alemanes que literalmente arrasaban el país, dada la debilidad de las defensas antiaéreas.
Por las noches, era el grupo del capitán John Cunningham era el que acosaba las formaciones de bombarderos de la Luftwaffe.
Cunningham, noche tras noche, iba anotando derribos en sus misiones nocturnas, hasta llegar a los 19, acumulando también numerosas condecoraciones por sus arriesgadas misiones.
Famoso como una estrella de cine, recibe el apodo “Cat Eyes” (“Ojos de gato”) por su excepcional habilidad en la batalla nocturna.


Por Guillermo

Y es que, tal habilidad, se había logrado gracias a una dieta especial de zanahorias a la que tanto él como su grupo de pilotos habían sido sometidos durante varios años, consiguiendo así desarrollar en los pilotos una visión nocturna superior.
La campaña publicitaria fue espectacular: Todos a comer zanahorias… mejoran la visión nocturna… como a nuestros pilotos… Los niños ponían la imagen del piloto en las paredes de sus dormitorios… los hombres sembraban sus jardines con zanahorias…
… Pero esa era la explicación oficial.

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¡Leed, leed, pero no os llevéis los libros!

Lo que hoy os voy a contar sucedía hace mucho tiempo, sin embargo aún hoy, algunos siguen empeñados en poner cadenas a la cultura…

Biblioteca de la Diócesis de Wenchoster, Suffolk, Inglaterra

Las bibliotecas de la época medieval tenían que ingeniar curiosos métodos para que aquellos elaborados y valiosos libros, a la vez que pudieran leerse, permanecieran fuera del alcance de los ladrones o, por lo menos, disuadieran su “animus robandi” (el latinajo es mío) 🙂


Por Guillermo

Hoy traigo dos ejemplos de estos métodos utilizados:

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Publicado por en diciembre 21, 2011 en guillermo, libros